Te ves más viejo de lo que te sientes.
Te ves mayor que tu edad real.
Los tratamientos no quirúrgicos como Bótox, rellenos dérmicos faciales, láser y equipos de tensado de piel ya no te brindan los mismos resultados que antes
Buscas un tratamiento duradero para tu rostro envejecido (años).
Deseas mejorar tu apariencia para ti mismo, no para complacer a los demás.
Tienes buena salud física y mental.
Estás listo para lucir una década o más joven.








































En muchos casos, existen pequeños procedimientos como aumento de mentón o una blefaroplastia que pueden complementar tu Lifting al resaltar tus rasgos naturales y darle armonía a tu rostro. En muchos casos también, hay pérdida de la grasa facial normal, la cual se restaura con técnicas de rellenos grasos (estructuración facial con grasa).
Es una cirugía de rejuvenecimiento facial, también llamada ritidectomía o ritidoplastia, que trabaja sobre el SMAS —el sistema musculoaponeurótico superficial— para reposicionar los tejidos descolgados de mejillas, mandíbula y cuello. No consiste en tensar la piel: estirarla sin tratar lo que hay debajo produce el aspecto artificial que la mayoría de pacientes quiere evitar. El resultado devuelve al rostro su forma de corazón, suavizando los pliegues y recuperando la definición del óvalo facial.
El lifting clásico se enfoca en el tercio inferior del rostro y el cuello: mejillas caídas, papada, pómulos descendidos y pliegues nasolabiales. No mejora la textura ni las manchas de la piel, ni trata la zona alta (frente, cejas, párpados), que se aborda con procedimientos complementarios como el lifting endoscópico o la blefaroplastia. Tampoco detiene el envejecimiento, pero retrocede el reloj varios años.
Suele recomendarse a partir de los 50 años en adelante, cuando los tratamientos no quirúrgicos (bótox, rellenos, láser) ya no dan los mismos resultados. Sin embargo, la mejor forma de saberlo es una valoración con el Dr. Cañas, que examina la estructura ósea, la piel y los tejidos profundos para proponer un plan a tu medida.
Un estiramiento facial clásico suele retroceder el reloj entre 7 y 12 años o más, restaurando una apariencia más fresca y descansada. Aunque el envejecimiento natural continúa, partes desde un rostro más joven, por lo que el resultado se mantiene visible durante muchos años.
El período de recuperación inicial dura entre 1 y 2 semanas, con hinchazón y hematomas que mejoran gradualmente. Las incisiones, ocultas alrededor de la oreja, cicatrizan rápido. La mayoría de los pacientes vuelven al trabajo y a su vida social en 1 a 2 semanas, siguiendo las indicaciones postoperatorias del Dr. Cañas.
Las incisiones se realizan bordeando la oreja, en zonas poco visibles, y cicatrizan de forma discreta. Al recaer la tensión sobre el plano profundo y no sobre la piel, la cicatriz queda más fina. En la amplia experiencia del Dr. Cañas las complicaciones son muy poco frecuentes; en el raro caso de que un segmento de cicatriz no quede estético, se corrige con un pequeño retoque en consultorio, sin necesidad de otra cirugía.
Sí. Somos un centro altamente especializado en recibir pacientes de todas partes. Aunque la sede del Dr. Cañas está en Medellín, atendemos habitualmente pacientes de Bogotá, Cali, Barranquilla, Cartagena y todo el país, así como pacientes internacionales. Para quienes viajan desde otra ciudad o desde el exterior, la valoración inicial puede iniciarse por consulta digital, y coordinamos la cirugía, el alojamiento y el postoperatorio en una sola estancia, con acompañamiento durante todo el proceso.
Todo lifting facial moderno actúa sobre el SMAS, no sobre la piel. Lo que diferencia unas técnicas de otras es hasta dónde llega la disección y si se liberan o no los ligamentos de retención que anclan los tejidos al hueso.
El deep plane facelift diseca por debajo del SMAS y libera los ligamentos cigomáticos y mandibulares, elevando piel y SMAS como una sola unidad. Es la técnica indicada cuando hay descolgamiento del tercio medio, surcos marcados y pérdida de definición mandibular.
El lifting endoscópico actúa sobre el tercio superior —frente, cejas, sien y pómulos— mediante incisiones ocultas en el cuero cabelludo, sin cicatrices visibles.
Ambas técnicas pueden combinarse cuando el envejecimiento afecta a todo el rostro. La valoración define qué corresponde en cada caso.